Espinas sin rosa

Amor, eres cínico y repugante. Escoges a tus víctimas aleatoriamente y sin reparos. Sed, tengo sed de venganza. ¿Qué le he hecho yo al Amor para que me haga a mí esto?. De qué sirve amar si no eres correspondido… nada me has dado, Amor, y te lo estás cobrando en sangre. Qué delito, qué fechoría, ¡qué he hecho yo para merecer enamorarme! En qué momento cometí ese error… Dicen que nunca mueres, Amor, pero conseguiré matarte. Porque eres impuro, obsesivo, manipulador. Eres una droga inyectada en vena que, como la heroín,a me dejas sin fuerza, desorientado, sin sentido, sólo pensando en otro chute de falsa euforia de pasión. Heces ver cosas que no son, haces que un roce sea un abrazo y de un abrazo la consumación del deseo y el más obsceno de los actos. Tú perviertes el nombre del Amor fraterno, el Amor puro, el Amor verdadero. No eres más que un engendro de Cupido, que disparas flechas de fuego envenenado. Criminal del alma, asesino de la cordura… Muere, Amor, en mí, y no vuelvas, no te atrevas a volver a mí, o arderemos juntos en el infierno.

David Pérez Rodríguez

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